El papa Benedicto XVI sale de nuevo con sus comentarios. Esta vez un diario Italiano asegura el religioso dijo en Roma que el infierno SÍ existe. Según el Pontífice el infierno es un lugar físico, ‘existe y es eterno’.
Varios teólogos han debatido el tema a lo largo de la historia y no se ha llegado a una conclusión clara. El pensador suizo Urs Von Baltasar, buen amigo de Benedicto XVI, defendió la idea de que el infierno es un lugar vacio hasta el día de su muerte. Para los católicos es el lugar en el que se pagan todos los pecados al momento de morir y aseguran que la salvación no está garantizada.
LO MÁS CHISTOSO ES que el fallecido papa Juan Pablo II dijo en 1999 que ni el cielo ni el infierno existían físicamente. Según él el infierno es ‘la situación de quien se aparta de Dios’ y el demonio ya estaría derrotado por Jesús.
Viendo esto nacen las preguntas: ¿Al fin qué?, ¿A quién le creemos?
Es claro que el infierno como un lugar lleno de fuego, que huele a azufre y que se encuentra varios metros bajo tierra es una interpretación de algo que debe ser muy malo, en la religión católica y en cualquier otra, y que en las profundidades del planeta tierra no hay nada más que piedras, lava y un centro magnético que es el que crea la gravedad.
¿No será que ya hay gente que vive en un infierno debido a las decisiones que toma? “Mi vida es un infierno”, dicen algunos, “estar en el calor de La Dorada es como estar en el infierno”, dicen otros. Debemos suponer que estas personas ya han estado en el infierno y que tienen pruebas de que algo así es comparable al lugar donde se pagan todos los pecados.
Este debe ser el caso de Benedicto XVI, ya debió haber visto el infierno en persona y por eso se atreve a asegurar que existe. Ahora tendremos que preguntarle ¿todavía hay espacio?, ¿a quién conocido se encontró?, ¿el diablo sí tiene cuernos y alas de murciélago?
Esperemos a ver qué pasa al final. Por lo pronto lo mejor es intentar que la vida nos se nos vuelva un infierno, y si llega a ser verdad que este existe pues…. Allá nos vemos.
El primer mandatario peruano, Alán García, dejó entrar al patio de su palacio presidencial al nutrido grupo de colombianos que se unió a la marcha mundial en contra de las Farc, en lima.
Es un gesto noble en un Presidente que no ha demostrado su apoyo ni su indiferencia ante los recientes roces que ha tenido el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, con el mandatario venezolano Hugo Chávez, debido al pedido de este de sacar a las Farc de la lista de terroristas mundiales.
Varios presidentes del mundo entero se pronunciaron, la mayoría en contra de la iniciativa de Chávez, pero García nunca dijo nada, o por lo menos no lo dijo tan duro. Para él el problema es con las Farc y sus intromisiones en la frontera y parece que por esa razón no se quiere pronunciar.
LO MÁS CHISTOSO ES que el propio Alán García fue que impulsó a los colombianos visitantes en su palacio a entonar las estrofas del himno nacional escrito por Rafael Núñez. El Presidente dejó al resto sin voz al demostrar que se lo sabe perfectamente, casi mejor que algunos colombianos, y que su voz no se pierde entre la multitud al cantarlo a cappela frente a todo el mundo.
Hay que recordar que Alan García estuvo refugiado en nuestro país después del golpe de estado de Alberto Fujimori y que es un fanático del ajiaco.